Regulación de la solvencia bancaria: defectos, cambios y posibles consecuencias

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En la actualidad se está debatiendo mucho acerca del origen de la crisis actual y sobre la reforma del sistema bancario en todos sus aspectos: regulación sobre la solvencia, sobre la liquidez, sobre la normativa contable, sobre las instituciones de supervisión, sobre los incentivos de los directivos, sobre las agencias de rating etc.… En este post me voy a centrar principalmente en la regulación sobre solvencia, revisaré lo que desde mi punto de vista falló o precipitó la crisis, los cambios que serían convenientes, la Reforma de Basilea III y los posibles impactos sobre los bancos y las empresas.

Regulación bancaria relativa a la solvencia: principales defectos del modelo pre-crisis.

Durante el período previo a la crisis hubo una expansión del crédito sin precedentes favorecido por una política monetaria que fijó unos tipos de interés bajos. Los países desarrollados (principalmente Estados Unidos, Reino Unido, España…) padecían un déficit por cuenta corriente persistente financiado por los países emergentes, los cuales exportaban sus productos a éstos, manteniendo la inflación subyacente en niveles muy bajos. Durante este período, los precios de los activos, principalmente la vivienda, crecieron de manera exponencial. Este círculo virtuoso, de crecimiento con inflación baja, se rompió bruscamente a lo largo de 2007 con la crisis financiera, cuyo foco inicial fueron las hipotecas “subprime” y se trasladó al conjunto de la economía mundial.

A lo largo de la historia se ha constatado que las expansiones de crédito van acompañadas de una relajación de las normas para otorgar créditos y de un aumento del riesgo por parte de las entidades financieras, que en conjunción con otros factores como una política monetaria errónea, una regulación inadecuada o una supervisión insuficiente dan lugar al nacimiento de burbujas,  que una vez que estallan provocan crisis de solvencia y liquidez en el sistema financiero con la consiguiente restricción del crédito e  impacto en la economía real. Es decir, el sistema financiero actúa como amplificador de los ciclos económicos a través de sus políticas de crédito.

En algunos aspectos, la regulación relativa a la solvencia de las entidades financieras (Basilea I de 1998 y Basilea II de 2006) no sólo no  limitó esta prociclicidad del sistema financiero, sino que determinadas normas favorecieron la misma incrementando los efectos de la crisis financiera. En este sentido pienso que los siguientes aspectos que están en el ámbito de la regulación sobre solvencia bancaria favorecieron o agravaron la crisis financiera:

Contabilización a valor razonable: Las NIIFs exigen a la mayoría de las entidades contabilizar determinados activos y pasivos financieros según su valor razonable. Esto tienen impacto directamente en los ratios de solvencia:

Cartera de negociación: todo incremento de valor se traduce en un beneficio superior y por tanto un mayor importe del Core Capital.

Activos disponibles para la venta:  solo el 45% de las plusvalías se pueden reflejar en recursos propios, en principio, según la regulación de Basilea I en TIER II, pero con los cambios introducidos en Basilea II en el Core TIER I (recursos propios de máxima categoría).

Cuando el ciclo económico es favorable, el valor de los activos reales y financieros se incrementa, por lo tanto, si contabilizamos éstos a valor razonable los recursos propios se incrementan, ya sea por incrementos del beneficio o contabilización directa en reservas, con lo que los ratios de solvencia son mejores y consecuentemente los bancos pueden expandir su política de créditos. Sin embargo, cuando el ciclo económico es negativo, el efecto es el contrario, se deterioran los ratios de solvencia y se produce una contracción de crédito. En muchos casos, para mantener los ratios de solvencia exigidos por Basilea es necesario deshacer posiciones en el activo lo que provoca un mayor estrés en los precios que impacta al resto de las instituciones lo que provoca un efecto de retroalimentación que puede dar lugar a un colapso del mercado.

Ratio de solvencia sin ajuste cíclico: La regulación de Basilea promueve unos recursos propios mínimo en función de los activos ponderados por riesgo (BIS = 8%) independientemente de si la economía se encuentra en un ciclo alcista o de recesión. Por un lado la presión de los accionistas para aumentar el ROE y  por otro lado la confianza en los nuevos sistemas de medición del riesgo han hecho que los bancos ajusten su ratio al mínimo exigible por Basilea y, por tanto, en muchos caso no cuentan con recursos adicionales para hacer frente a los ciclos recesivos de la economía.

Contabilización de la deuda subordinada en el TIER II: La deuda subordinada tiene un derecho de remuneración fijado de antemano independientemente del resultado de la entidad. Esto provoca un elemento más de presión en el ciclo bajista ya que reduce los beneficios y por tanto el futuro aumento de los recursos propios. Por otro lado, al tener la deuda subordinada  una fecha de vencimiento, en épocas de recesión es más costoso renovar o encontrar una fuente de financiación alternativa.

Banco Central Europeo

Modelos internos de medición del riesgo: La intención de relacionar los ratios de solvencia a los niveles de riesgo ya estaba presente en Basilea I que permitió modelos internos de valoración del riesgo de mercado (VaR), pero ha sido con Basilea II que dichos modelos se han generalizado para la medición del riesgo de crédito. Esto da más libertad a las entidades para reducir el riesgo y por tanto los requerimientos de capital con el objetivo de aumentar la rentabilidad. Además, la mayoría de los modelos se basan en el historia reciente con lo que en una fase expansiva de la economía la calidad del crédito aumenta, el riesgo es menor y las necesidades de recursos propios para compensar dicho riesgo es menor, es decir, mejora el ratio BIS. El efecto contrario se produce en fases recesivas de la economía.

Nuevos instrumentos financieros: Como los Credit Default Swaps (CDS), en las que el sector bancario tomó posiciones muy importantes, en muchos casos desconocidas por el supervisor, con el objetivo de cubrir determinados riesgos de los activos para no tener que aumentar los requerimientos de recursos propios. El mercado de CDS es muy opaco al ser un mercado OTC (Over The Counter) y el riesgo de contrapartida en muchos casos estaba muy concentrado (ejemplo AIG) y era alto, con lo que con la crisis el riesgo de suspensión de pagos aumentó exponencialmente y muchas de estas instituciones que vendían protección no pudieron hacer frente a sus obligaciones.

Riesgo fuera de balance: Otra forma que han utilizado las entidades financieras para sacar el riesgo fuera del balance ha sido la titulización de créditos y su cesión a vehículos estructurados de inversión (SIV) que, en principio, quedaban fueran del perímetro de consolidación (principalmente en EE.UU.) y asumían el riesgo de crédito sin estar sometidos a los requerimientos de recursos propios mínimos de los ratios de solvencia. Sin embargo, mantenían el vínculo con la entidad original. Como consecuencia de la crisis, aumentó la morosidad asociada a los créditos que habían comprado las SIV y fue necesario que la entidad original les inyectara liquidez y asumir el riesgo que no estaba consignado en sus balances empeorando la solvencia de dichas entidades.

Agencias de calificación: Basilea II da más importancia a las agencias de calificación crediticia al rebajar la ponderación de los riesgos de los créditos a empresas con mejor rating. Estás agencias de calificación son compañías privadas, que forman un monopolio en un mercado prácticamente sin regulación, y en cuyo modelo de negocio prima el conflicto de intereses (tienen que calificar al cliente del cual reciben los honorarios).

Cambios convenientes respecto a la regulación de solvencia.

En mi opinión, los cambios relativos a la regulación sobre solvencia bancaria básicamente deben venir por la reducción de la prociclicidad, por una regulación más restrictiva y una supervisión más rigurosa de la solvencia bancaria y establecimiento de determinados requisitos de liquidez.

Así pienso que las siguientes medidas pueden favorecer la solvencia de las entidades financieras en épocas con ciclo económico recesivo:

Requerimientos de capital: Aumentar los requerimientos y sobre todo mejorar la calidad de los mismos. Es decir, aumentar los requerimientos de recursos propios, capital y reservas permanentes, no relacionadas con los incrementos de patrimonio para de esta manera reforzar la solvencia de las entidades financieras.

Provisiones genéricas anticíclicas: Prácticamente toda la comunidad financiera está de acuerdo que las provisiones anticíclicas que el Banco de España impuso a las entidades financieras españolas durante el ciclo expansivo de la economía es un modelo a seguir. Con estas provisiones se debería limitar la expansión excesiva del crédito en el ciclo expansivo de la economía y se deberían utilizar para fomentar el mismo en los momentos de recesión que es cuando los agentes económicos tienen más necesidades de crédito.

Banco de España

Modelos de medición del riesgo de crédito: Se debe obligar a las entidades a que consideren ciclos más largos en sus modelos y que realicen proyecciones más conservadoras donde prime el principio de prudencia.

Modelos de medición de riesgo de mercado: Se ha demostrado que el VaR ha tenido un fuerte comportamiento procíclico, con lo que se deben aumentar los requerimientos de capital del sistema para la cartera de negociación. En este aspecto, pienso sería conveniente limitar la misma dentro los bancos comerciales por sus componentes de volatilidad. Una mayor ponderación del riesgo y por tanto unos requerimientos mayores de capital desincentivarían este tipo de operaciones.

Regulación de los nuevos instrumentos financieros: Se deben regular mercados como el de los Credit Default Swaps incentivando que el trading de los mismos se realicen en mercados organizados con cámaras de compensación que limiten el riesgo de contrapartida de los agentes.

Riesgo de  liquidez: Es importante que se establezcan requisitos mínimos de liquidez y no solo de solvencia para que en momentos de crisis financiera, como los que hemos vivido en los que por desconfianza entre los bancos bloqueó el funcionaniento del mercado interbancario, la falta de liquidez no derive en un problema de solvencia. En este sentido, sería conveniente regular y supervisar la adecuación de los plazos de los activos y de los pasivos de las entidades financieras.

Mantenimiento del riesgo en el balance: No permitir sacar del balance la titulización de determinados activos y por tanto la supuesta transmisión del riesgo a los vehículos instrumentales de inversión y así evitar la provisión de los requerimientos de capital necesarios para mantener la solvencia.

Agencias de ratings: Regular y supervisar a las misma para evitar el conflicto de intereses a las que está sometido su modelo de negocio. En este sentido se debe evitar que el agente calificado pueda recibir otro tipo de servicios por parte de la misma. Adicionalmente, pienso que es necesario que exista un organismo supervisor de estas agencias.

Propuestas de la Reforma de Basilea III.

En esta línea va la nueva normativa sobre solvencia bancaria. En la propuesta consultiva del de 17 de diciembre de 2009 del Comité de Basilea, conocida como la reforma de Basilea III, las líneas de actuación más importantes son:

Requerimientos de capital: Para el ratio de solvencia solamente se tendrán en cuenta los recursos propios del Core Tier I. Además no se tendrán en cuenta los minoritarios ni los créditos fiscales que no tengan perspectivas de generar beneficios en el futuro. Adicionalmente las variaciones de valoración de los activos para la venta se contabilizarán en los recursos propios sin límites. Solamente se tendrán en cuenta determinados instrumentos de híbridos siempre que sean perpetuos, absorban pérdidas y no comprometan a pagar dividendos o cupones periódicos.

Ratio de apalancamiento: Introducir un ratio adicional de apalancamiento para controlar el apalancamiento excesivo y proteger al sistema bancario ante los posibles errores en la medición del riesgo.

Regulación de los derivados: Aumentar los requerimientos de capital para las operaciones con derivados en mercados OTC (principalmente CDS y interest rate swaps) para incentivar que las operaciones se realicen en mercados organizados donde el riesgo de la contraparte se elimina.

Requerimiento mínimo de liquidez global: Para los bancos internacionales se pretende establecer un  ratio de cobertura de liquidez mínimo de 30 días.

Medidas contracíclicas: Promover la acumulación de reservas de capital durante el ciclo expansivo que puede ser utilizada en períodos de recesión. Un marco de capital anticíclico contribuirá a un sistema bancario más estable, lo que ayudará a amortiguar, en lugar de amplificar, crisis financieras y económicas. Además, el cálculo de estas provisiones se deben realizar sobre las pérdidas esperadas más que sobre las pérdidas sufridas.

Para que el sistema bancario tenga tiempo para adecuarse a los nuevos requerimientos de capital la Reforma de Basilea III tiene como horizonte temporal de entrada en vigor el año 2012. Aunque todavía puede haber modificaciones significativas, pienso que esta normativa y las líneas de actuación de la misma terminarán imponiéndose y tendrán impactos importantes en el sistema bancario internacional.

Posibles efectos de la nueva normativa.

Los efectos que pienso que puede tener esta nueva sobre el sistema bancario son:

Reducción del ROE de los bancos: Al incrementarse las necesidades de requerimientos de recursos propios y limitarse el apalancamiento, a igual rentabilidad de los activos, la rentabilidad el equity será menor. No obstante, también es importante señalar que esa menor rentabilidad se ve compensada por un menor riesgo al disminuir el apalancamiento.

Reducción de los beneficios contables: Como consecuencia de las provisiones contracíclicas y de las provisiones den función de las posibles pérdidas futuras, los beneficios contables de los bancos se reducirán.

Disminución de los dividendos: Adicionalmente a la reducción de beneficios, con el objetivo de adecuarse a la nueva normativa de requerimientos de capital, las entidades financieras deberán disminuir su distribución de dividendos y aumentar sus reservas de capital.

Se limitaran operaciones de mayor riesgo: La mayor ponderación del riesgo de determinados operaciones (mercados OTC, hedge funds) exigirán mayores requerimientos de capital con lo que las hará menos atractivas para los bancos limitando su crecimiento. En este sentido, es posible que se consigan objetivos similares a los que persigue el Plan Volcker en Estados Unidos prohibiendo estas operaciones para determinadas entidades financieras, pero en este caso, por la vía del aumento de los requerimientos de capital y, por lo tanto desincentivando su crecimiento.

Impacto sobre las Cajas de Ahorro: Será necesario que se instrumenten las vías necesarias para que tengan posibilidades de aumentar capital y poder cumplir con los nuevos requerimientos de solvencia, además de continuar con el proceso ya iniciado de  fusiones y conversión en bancos.

Disminución del crédito: Las mayores exigencias de capital va hacer que se limite el crecimiento del crédito.

Crédito a más corto plazo: Adicionalmente, las nuevas exigencias de liquidez pueden provocar que los bancos disminuyan el plazo de sus créditos para adecuar la maduración de sus activos y sus pasivos.

El menor crecimiento del crédito y la disminución en los plazos van a tener un impacto directo e importante en el acceso al mismo por parte de las familias y de las  empresas, especialmente las PYMES. En este aspecto las empresas tendrán que buscar financiación alternativa al préstamo bancario con lo que es previsible que las empresas se financien más a través de:

– Las sociedades de capital riesgo: fondos de venture capital, las compañías más jóvenes, y private equity las empresas más maduras y con menor crecimiento.

– En los mercados de capitales:

– De renta fija: emitiendo bonos con rating las compañías más grandes o  bonos high yield las de un tamaño menor.

– De renta variable: bien en el Mercado Continuo para las compañías más grandes  o al Mercado Alternativo Bursátil para las de menor tamaño.

Desde mi punto de vista, las dificultades al crédito bancario y las necesidades de financiación alternativa hará que las compañías  tengan más transparencia ya que el mercado de capitales les va a exigir una mayor información y de mayor calidad. Además, va hacer que también disminuya el apalancamiento de las mismas lo que, al igual que al sistema bancario, va a provocar una menor rentabilidad para el accionista pero a cambio un menor riesgo al contar con mayores recursos propios para hacer frente a futuras crisis.

Conclusiones.

La crisis financiera ha tenido un efecto amplificador en la crisis económica y ha hecho que se replantee la regulación del sistema financiero actual con el objetivo de aumentar la solvencia y disminuir los riesgos del mismo. En este marco surgen las propuestas de Basilea III que van a establecer unos requerimientos de capital mayores y de mejor calidad, una mejor ponderación de los riesgos, un  menor apalancamiento de las entidades financieras, se van a incluir por primera vez requerimientos de liquidez, se va a desincentivar operaciones en mercados OTC y se va a fomentar las provisiones contracíclicas.

Esta nueva regulación va a tener un impacto muy importante en los beneficios y en la rentabilidad de los bancos, además de en el crecimiento crediticio. Este último también tendrá un impacto importante en la financiación de las empresas que tendrán más limitado el acceso a los créditos bancarios y por tanto tendrán que buscar fuentes de financiación alternativa.

Publicado en Finanzas, Sector financiero.

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