La música es un bien público

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El concepto de bien público generalmente se utiliza para hacer referencia a cualquier bien que es suministrado por el Estado. Sin embargo, la definición en Economía es distinta. Así, se define como bienes públicos a aquellos bienes que no tienen rivalidad en el consumo y que no son excluyentes. Veamos estos dos conceptos:

– No tiene rivalidad en el consumo: si alguien consume el bien no impide o reduce el consumo de dicho a otra persona. Por ejemplo, con una manzana si que hay rivalidad en el consumo, si yo me como la manzana tú no puedes comerla.

– Principio de exclusión: no es posible excluir de su consumo a los usuarios, bien por razones físicas o por razones económicas (las medidas para su exclusión serían demasiado costosas).

Los avances tecnológicos, principalmente la digitalización e internet, han hecho que la música se haya convertido en un bien público. Un fichero MP3 puede ser utilizado por muchos usuarios distintos sin que se deteriore la calidad de la música y, una vez colgado en internet, es imposible excluir de su uso a quien quiera descargarlo. Es decir, el principio de no rivalidad en el consumo y no exclusión se cumplen.

¿Quiere decir que la música desaparecerá porque ya no es un negocio? No, solamente que el modelo de negocio ha cambiado, el modelo tradicional está en crisis, como en todas las crisis habrá cambios importantes y con el nuevo modelo algunos saldrán ganando y otros perdiendo.

El modelo tradicional consistía en que el cantante o grupo grababa un disco, que era producido y distribuido por una discográfica en un soporte físico, promocionado por las radiofórmulas, y una vez habían vendido unos miles de discos realizaban una gira de conciertos mucho de los cuales eran subvencionados por los diferentes ayuntamientos. Este modelo está en vías de extinción.

Con el nuevo modelo se eliminan los intermediarios, ya no es necesaria su distribución física, ni su promoción en radio. Cualquier cantante o grupo puede poner su música en internet, no es necesario que pase los filtros de críticos, pinchadiscos o discográficas. Nunca antes ha habido tantas oportunidades para los músicos para darse a conocer directamente a su público. A cambio, claro está, su remuneración no será por la venta de discos o por los derechos de autor. Su fuente de ingresos serán los conciertos que realicen y la publicidad (ejemplo Spotify, Rockola.fm). Probablemente, nunca alcancen los niveles de ingresos que tenían los músicos top de ventas en el pasado, pero realmente quien tenga talento y quiera podrá seguir viviendo de la música. Obviamente, los músicos ya establecidos se resistirán a esta reconversión y a través de la SGAE harán presión a la clase política para que todo siga igual. Pero la batalla está perdida, como la perdieron los comerciantes de hielo y nieve con la aparición del frigorífico, o los comerciantes de caballos con los automóviles. No se puede poner freno a la evolución tecnológica.

Publicado en Economía.

6 Respuestas a La música es un bien público

  1. Marisa dice:

    Hola Economista Digital:

    Si cuelgas tu música en itunes sí que recibes dinero por cada descarga, no es gratuíto. Además, itunes se lleva una comisión. Se ha eliminado al intermediario? No lo creo, la empresa que suministra la plataforma se está llevando parte de tus ingresos.
    Igual que spotify y last fm.
    De todos modos, el modelo antiguo de distribución física sigue funcionando. Otra cosa es que pasemos todos de pagar.

    Por lo tanto los músicos no viven sólo de dar conciertos.

    Gracias!
    Marisa

    • R. Díaz dice:

      Hola Marisa:

      En el momento en el que alguien se baja un fichero de itunes lo puede compartir con millones de personas gratis y sin menoscabo de la calidad de sonido y todo el mundo pasa de pagar y por eso digo que la música se ha convertido en un bien público en el sentido económico. No quiere decir que no existan derechos de propiedad, pero si que hacer que la gente pague por algo que esta disponible gratuitamente es prácticamente imposible. El coste de realizarlo sería mayor que los beneficios. Otra opción sería frenar el desarrollo tecnológico, por ejemplo, limitar internet, pero no creo que sea la solución.

      Muchas gracias por tu comentario!!!

  2. Marisa dice:

    Hola Economista Digital,

    Por tu mismo planteamiento, el metro de Berlín donde no existe ningún sistema (ni revisores, ni torniquetes,…nada) para garantizar que los usuarios paguen el servicio también pasaría a ser un bien público.
    Esto aplica a los tranvías en Suiza, la distribución de periódicos en muchas ciudades de Estados Unidos, etc.

    No encuentro la diferencia entre estos casos, en que los usuarios pagan porque que son conscientes del valor del recurso que utilizan y el que caso que tú describes.
    Donde parece que una falta de “seguridad” o “vigilancia” justifica un robo hasta el punto en que el bien sustraído pasa a ser un “bien público”.

    Gracias!
    Marisa

    • R. Díaz dice:

      Hola Marisap,

      El problema de los bienes públicos es el free rider o polizón, o más comunmente denominado gorrón. Es decir, aquel que se aprovecha del bien y, precisamente por las características del bien público, no es posible hacerle pagar. En el caso del metro de Berlín o el tranvía de Suiza, son ejemplos de bienes públicos en el sentido tradicional, bienes provistos por el Estado, en este caso:
      1.- El precio que paga el usuario es bastante inferior que el coste de producción. La principal fuente de ingresos nos es el coste del billete, sino la subvención estatal. Al igual que en los períodicos la principal fuente de ingresos es la publicidad.

      2.- Aunque no haya tornos seguro que hay revisores y multas para los infractores.

      3.- En el metro o tranvía si entras sin pagar es un comportamiento público, es decir, te ve la gente. Eso en muchas sociedades es reprobable y es preferible pagar el precio del billete a la vergüenza pública. En otras no. En el caso del que hablamos, un clic en internet para descargar una canción es un acto privado,no es posible el escarnio público.

      No estamos debatiendo si es moral o no es moral, sino que un cambio tecnológico ha provaco la crisis del modelo de negocio tradicional de una industria. Es un poco al revés de lo que sucedió con la televisión, comenzó siendo un bien público, cualquiera que tuviera antena y receptor podía ver la televisión, que se financiaba con la publicidad o con un impuestos. Con los avances tecnológicos, la codificación de la señal, la televisión por cable, satélite etc.. ha pasado a convertirse en un bien privado. Aunque conviven los dos modelos.

      La reconversión de una industria es traumática, pensemos en España en los astilleros o la minería, y es lógico que surjan lobbies o grupos de presión para defender el modelo tradicional, pero sigo pensando que no va a haber marcha atrás y que:

      1.- Vivirá de la música quien realmente tenga talento.
      2.- Habrá una relación más directa entre músico y público, menos intermediarios.
      3.- La música se financiará más a través de conciertos y publicidad, y menos por pago por escuchar.

      Es una opinión, en cualquier caso, en unos años lo veremos.

      Gracias!!!

  3. Dave dice:

    La publicidad en Spotify no es para los grupos – es para Spotify. Spotify tiene que pagar royalties a los artistas que suenan y tienen 2 maneras de consequir este dinero:

    1. Venden publicidad que los usuarios de Spotify “gratis” tienen que soportar. Con este dinero pagan los royalties (y normalmente atraves de intermediarios com The Orchard)

    2. Através de Spotify Premium donde pagan los usuarios y asi no tienen que escuchar la publicidad. Este dinero va para los artistas en forma de royalties

  4. Marisa dice:

    Quizás lo mejor sería continuar con esta polémica de forma no-virtual
    😉

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